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El arte de cualquier actividad….

¡¡¡Hola artefiliáticos!!!

Quisiera comenzar esta entrada con una pequeña reflexión, mejor aún, una sencilla cuestión hacia vosotros, ¿pensáis que cualquier actividad (como se dice en el título), puede llegar a ser artística?, no soy experta en el tema, supongo que tampoco será la ley de «todo vale», pero hoy por hoy, y teniendo en cuenta la definición que os enuncio a continuación, he estado sumergida en muchas actividades que para mí han sido artísticas, como muy bien habéis podido observar a lo largo de mis posts….

Para mí, personalmente la realización de este blog está siendo un arte, me permite construir posts, y sobretodo comunicaros parte de mis experiencias, que debo reconocer que tengo mis secretos como todo el mundo…. pero me siento bien conmigo misma haciéndolo, disfrutando de ello, es terapéutico, para mí lo es, me permite expresar mis emociones, mis miedos y preocupaciones de una manera encubierta que sí, me protege, así lo siento.
Poco a poco voy evolucionando como persona, me voy sintiendo cada vez mejor conmigo misma, aunque a su vez crezcan los miedos… es contradictorio y un tanto ambiguo cierto… pero no voy a mentiros conforme me siento en estos momentos vitales.

Dicha definición me hizo reflexionar y me vino a la mente una actividad bastante rutinaria para alguno de nosotros: «montar en bici», a mi me permite desconectar de mi mundo que tanto deseo escapar, me permite conectar conmigo misma, fusionarme con la bici y olvidar lo demás, no hay nada más sólo yo y la bici, llegando a ser una sola cosa, también me produce un choque a mi persona, porque me lleno de recuerdos y todo por el hecho del aire rozando mi piel, que ya ves tú que tontería, pero ese roce…. esa caricia del aire… bueno…. quizá más que un recuerdo, se convierte en un deseo, evitar rechazar cierto contacto físico, sólo por haber sufrido en el pasado.


Para mí, una bicicleta, representa mi medio para llegar allá donde quiero llegar, es decir, mi meta, para ello cargo mi equipaje de las cosas que me puedan ayudar en mi trayecto, no obstaculizar, no hablo de cosas materiales o de provisiones básicas, hablo de sentimientos, emociones y pensamientos que me ayuden en el movimiento de mis piernas para avanzar. hablo de valores, de principios, de sueños y deseos, de personas que realmente quieran compartir conmigo mi viaje en bici, dispuestos a pedalear cuando yo misma no puedo hacerlo.

Me tocará parar en contadas ocasiones, pasaré por muchos pueblos, ciudades, villas e incluso en lugares donde no haya llegado nadie,  sí, quizá hablo de mis sentimientos y miedos más profundos que todavía desconozco, hasta hace unos pocos meses no conocía ciertas emociones inherentes a mi persona, hoy por hoy las conozco, me abruman y me asustan, pero también las adoro, porque hacen que sea la persona que soy ahora, soy fuerte y dura, pero también dulce y soy humana.

En muchas ocasiones iré acompañada en mi viaje, por personas que vayan por delante guiando mi camino, por detrás para protegerme o por los lados para acompañarme, llenando mi vida de color, de felicidad, de alegría y de satisfacción, en ese momento aunque mis piernas me duelen, mi fuerza latente despertará para seguir pedaleando, serán las personas que me ayuden a crecer como ser humano, no dándome todo hecho, pero si ofreciéndome las mejores provisiones para poder seguir hacia adelante, el amor que desprenden sus miradas y sus acciones.

A veces, sin saber la razón, el motivo o el por qué, pararé en el camino, por disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida, las flores llenas de vida, un momento de risa, un momento de alegría y tontería, para tener el suficiente tiempo para poder guardarlo en mi maleta de viaje, en forma de recuerdos para lograr dejar en el camino los recuerdos negativos, una cosa u otra, las dos no caben en el equipaje.

Habrán momentos que nuestro mundo se pinte de rosa, rosa pastel, haciendo alusión a la dulzura e inocencia, estaremos vulnerables, o por lo menos yo lo estaré, pero jamás me arrepentiré en ese mismo instante, me gusta ser niña, me gusta ser cariñosa, actualmente en pequeñas dosis por cosas que quiero reservarme, pero esos pequeños instantes que a mi me suponen un mundo, por miles de razones que conozco muy a mi pesar, estarán dentro de mi equipaje, para recordarme una de las razones por las que decidí ponerme a pedalear esa bici en concreto.

Como os he comentado anteriormente, en ocasiones iré acompañada, otras, necesitaré emprender mi camino y/o viaje en solitario, porque así me lo pide el cuerpo, porque así lo necesito yo, me encanta sentirme rodeada de personas que se con total seguridad que siempre las voy a tener a mi lado, pero la persona que realmente va a convivir siempre conmigo, soy yo misma y hoy por hoy no me encuentro, necesito reencontrarme con mi yo, hace meses dejé de conocerme a mi misma por motivos que prefiero reservarme, pero siempre miro hacia adelante y sé perfectamente que será un camino costoso, pero lo lograré y eso es lo único que me importa.

Recorreré lugares inimaginables, llenos de color, de vida, cada uno de nosotros tendrá en su mente lugares simbólicos donde le gustaría estar por sentirse bien consigo mismos, encontrarse con su yo más interno y disfrutar de ello, para algunos puede ser la naturaleza en sí, otros la playa, la montaña, para otros viajar por lugares exclusivos de nuestro mundo, para mí es recorrer el mundo más débil, más pobre, países que necesitan de la bondad más humana que actualmente está tan olvidada y hecha trizas, regalando las artes médicas, la medicina en sí, para abrazar, querer y amar mi identidad.

Cuando eso ocurra, mi medio de transporte habrá hecho su papel fundamental para ello, mi deseo, mis fuerzas, mis ganas, mi vocación, mis emociones inherentes a esa meta, mi sufrimiento pasado que me ha impulsado hacia adelante, recordándome: «Isa no vuelvas atrás,te espera esta emoción de nuevo, mira al frente, que cada pedaleo, es uno menos para llegar a tu real meta.
Seguramente miraré mi medio de transporte y lo haré con satisfacción quizá un poco de dolor por pasar todo lo que he tenido que pasar para llegar a mi destino, quizá me duelan mis piernas al bajar debido a la cantidad de kilómetros que he debido de hacer fusionada con mi bicicleta para conseguir llegar a mi lugar de destino (o de origen quien sabe….), estoy segura que las ruedas arderán por todo el esfuerzo que hemos empleado las dos, seguramente que habrá tenido rasguños mi bicicleta, es decir, mi bienestar emocional, pero se pueden reparar y seguir hacia adelante, porque he llegado a mi destino.

Hasta luego avión del miedo

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