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Deseos fugaces…..

¡¡Hola artefiliáticos!!, hacia tiempo que no escribía, pero nunca es tarde…. hoy me he inspirado en los deseos y las estrellas fugaces, probablemente muchos de nosotros hemos escuchado eso de: «¡Mira!, ¡una estrella fugaz!, pide un deseo….», pues ahí tenéis mi inspiración…. comencemos….
Estos fenómenos no suelen ocurrir de manera rutinaria, es decir, todos los días, o por lo menos yo lo he vivido así, recordaros que es un blog y es mera opinión personal. No sólo me estoy refiriendo al fenómeno de las estrellas fugaces, si no, que en muy pocas ocasiones se nos ha planteado el siguiente problema: «Pide un deseo»
Algunos de nosotros, o quizá todos, no lo sé, cuando alguien nos dice esa frase, nos quedamos unos segundos pensando que deseo queremos, que es lo que queremos pedir, que queremos conseguir. Es difícil acotar y definir una meta y más si consideramos que es una meta de tipo existencial, es decir, un deseo relacionado con la vida, qué queremos conseguir con ella, o en ella más bien…
Cuando conseguimos acotar el deseo, se lo pedimos a esa estrella fugaz, que «gracias» por aparecer, podemos pedir un deseo, aquí quisiera hacer una crítica, desear debemos hacerlo siempre, debemos plantearnos metas constantemente sin necesidad de que un elemento, ya no sólo me refiero a las estrellas fugaces, nos den «el derecho» de poder pedir un deseo, no debemos permitir….
…. que nuestros sueños o deseos estén dentro de un frasco de cristal, que los podemos ver pero no alcanzar, probablemente en algunas ocasiones este frasco sea completamente opaco, negro, oscuro, que ni siquiera podamos ver lo que está dentro.
Por ello, debemos dejar que nuestros deseos vuelen, que estén en libertad, sin restricciones, sin miedos ni ataduras, que recorran mundos, planetas, galaxias, el tope de tu deseo está donde tú decidas ponerlo, y cuanto más lejos éste se ponga y sabemos que es alcanzable, más satisfacción obtendremos después, más conseguiremos de nosotros mismos, metas más ambiciosas pero alcanzables tendremos en nuestro bolsillo.

En muchas ocasiones, también habremos escuchado eso de: «De ilusiones se vive…», pues si artefiliáticos, yo lo creo así, sin ilusión no hay creatividad y por tanto no hay sueños, deseos, metas, algo que nos ilusiona es algo que queremos conseguir, sin metas propuestas no estamos viviendo una vida plena, íntegra y satisfactoria, gracias a las metas y a los deseos crecemos, avanzamos, evolucionamos, en fin, el camino se hizo al andar o al menos eso he escuchado….

Nunca debemos olvidar nuestra faceta de niños, todos nosotros hemos pasado por esta etapa y sabemos que no nos poníamos límites, si nos apetecía llenarnos de barro lo hacíamos, si queríamos jugar, nos acercábamos a alguien y le preguntábamos: «¿Quieres jugar conmigo?, ¿Quieres ser mi amigo?», o incluso cuando alguien nos gustaba:»¿Quieres salir conmigo?», o sin preguntar a veces, le cogíamos de la mano y ya está, sin temor a ser rechazados, sin miedos a sufrir después de agarrar la mano de alguien, solamente veíamos algo que queríamos e íbamos a por ello, acción reacción, lo veo, lo quiero, LO DESEO, y VOY A CONSEGUIRLO

Quizá no os hayáis percatado de un pequeño detalle en el párrafo anterior, no sólo basta con observar la estrella fugaz y pedir el deseo y esperar a que éste se cumpla por si sólo, debemos actuar, debemos ir a por ello. Retomando el ejemplo de la niña que le gusta un niño, ve que le gusta, desea estar con esa persona y actúa cogiéndole de la mano, de nuevo, sin miedos….

Ahí tenemos las dos caras de la misma moneda, el pedir el deseo, saber cual es nuestra meta y las sensaciones que de sólo imaginarla nos provoca en nuestro ser más profundo, satisfacción, felicidad, descanso, relajación, compromiso… en fin, cada uno de vosotros en función de vuestra meta, experimentáis unas sensaciones u otras. Por otro lado, tenemos la parte del comportamiento, es decir, de la actuación, de nuestros esfuerzos por conseguir aquel deseo que por fin hemos podido definir
Las estrellas fugaces son temporales, se ven, pero desaparecen en un período de tiempo determinado, no basta con sólo pedir el deseo, porque entonces, nuestra meta se perderá y jamás podremos conseguirla.

 

 Ese esfuerzo debe estar alentado por nuestro «polvo de hadas», por nuestra ilusión infantil que tenemos en algún rincón de nosotros mismos, debemos superar barreras y quizá la más complicada es la de nosotros mismos, la que nosotros mismos nos creamos, nosotros mismos como ya os he dicho anteriormente nos ponemos los límites, acotamos nuestro deseo y nuestra ilusión, probablemente los grandes genios de la historia, los grandes creadores no se ponían límites a gran escala, o ¿pensáis que Da Vinci se puso límites cuando deseó crear un helicóptero?

Por ello es importante no sólo mantener nuestra ilusión de niños, si no sacar de dentro todo el coraje, valentía y fortaleza para luchar y combatir por aquello que creemos que es importante para nosotros, no sólo nos debemos quedar en la infancia aunque sea importante recordarla, debemos evolucionar y luchar como adultos, teniendo el arma letal de la ilusión sin límites de un niño.

 Hasta luego avión del miedo

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