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Caminando por Facebook…. despacio

¡¡¡Hola artefiliáticos!!!

¡Hemos superado los 50 seguidos en Facebook!, gracias a todos vosotros, somos poquitos pero ¡geniales y estupendos!, de nuevo gracias….
Ahh no os vayáis a pensar que la cosa queda ahí…. ya me conocéis me encanta enrollarme, soltaros rollo y no parar de hablar, pararme cuando creáis conveniente ¡eh!, jajajaj!!, pues no sé como ni por qué, quise pintarme la mano, pensando en primer lugar que sería artístico y original, quise reflejar en el dibujo el ambiente playero… quizá por nostalgia o altos deseos de sentirme relajada, conectar conmigo misma y olvidarme de lo(s) demás, a veces todos tenemos esa alta necesidad de encontrarnos a nosotros mismos, problemas existenciales lo suelen llamar las personas y los profesionales. En muchas ocasiones no sabemos a donde dirigirnos a nivel profesional, pero cuando tomas la decisión crees que estás en la satisfacción y felicidad plena, pero todavía queda un largo camino por recorrer, andamos muchos kilómetros para llegar al punto donde tenemos que tomar una decisión importante para nuestras vidas, y cuando pensamos que ya podemos descansar y hemos caminado todo lo que teníamos que caminar, nos percatamos que eso era a penas el calentamiento… que el verdadero camino viene ahora, los obstáculos reales vienen ahora y seguramente los verdaderos amigos son los que permaneceran en este instante, en esta situación, tirando de ti cuando realmente lo necesites.
En estas situaciones, solemos disfrazarnos, pintarnos la piel de pantera algunos, ponernos una máscara de felicidad, cuando probablemente en algunos de nosotros esté totalmente lo contrario, para otros debajo de la máscara de tristeza hay fuego de coraje y voluntad, en algunos está encendido ya, otros deben hacerlo, no es difícil, tú bien sabes cual es la cerilla para encender dicho fuego, no hace falta que yo te lo diga, si la cerilla no enciende o se apaga la llama antes de llegar a la leña, prueba con otra, o ayudate de otros materiales…. el truco está en las alternativas, posibilidades que tú bien sabes cuales son.
En muchas ocasiones no sólo nos encontraremos obstáculos, personas nuevas en nuestro camino por fin seleccionado, sino diferentes terrenos, que algunos serán más fáciles, otros más resbaladizos e incluso en otro pueden haber rocas afiladas que quizá nos provoquen heridas en las piernas…. podrás sangrar sí, pero cicatrizarán, sabes que ocurrirá, tardará sí, te dolerá también y quizá demasiado, tanto que no lo soportes, que no lo aguantes, o almenos eso creerás, jamás pienses que esas emociones son malas y dignas de rechazo, eres humano, sufres, sientes, tienes corazón y cuerpo, a mí también me pasa y creeme estoy en la misma situación que tú artefiliático, hay momentos que estoy muy arriba, pero otros muy abajo, tanto que voy caminando por el camino bajo tierra… pero sigo caminando… quizá cojeando o con un cabestrillo en el hombro, pero sigo hacia adelante, acepto y respeto mis emociones, ¿tendré ganas de llorar?, sí, ¿lo haré?, me conoces lo suficiente para saber la respuesta…. algunos días sí, otros no, ¿por qué?, tengo necesidad de pintarme la piel, para que nadie vea mi verdadera piel ni las cicatrices que en ella están.

Os he de confesar que disfruté pintandome la mano, no sólo porque me sintiese más protegida con cada raya de color, sino porque llegue a sentir las emociones que me trasmite la playa, la posibilidad de ser yo, de estar conmigo misma, que es la persona que en tantas ocasiones amo, otras odio sí, pero es mi amor verdadero y siempre vuelvo a ella, ¿esa es la definición de un amor verdadero no?, que aunque te separes, siempre vuelve, que aunque le pidas por activa y pasiva que se vaya, no lo hace. En muchas ocasiones querré irme de mi misma, pero sin yo misma no tengo rumbo, no tengo dirección ni sentido, ni objetivos ni metas, por eso tengo actualmente una gran necesidad de encontrarme a mi misma, y conseguir quererme más que odiarme.
Probablemente siga durante mucho tiempo pintando mi cuerpo para no mostrar mi verdadera piel, no porque no quiera, creedme que es lo que más deseo en este mundo, pero no debo correr en el camino, puedo tropezarme, aumentar mi fátiga e incluso estar sedienta y no quedarme agua en la mochila…. prefiero ir caminando, despacio, parar cuando crea conveniente para disfrutar del paisaje, disfrutar de las sensaciones que me trasmite esa escena en la que he decidido pararme, buena o mala, lo haré, para aprender de la vida, para ello debemos pararnos y observarla de cerca, analizarla, si vamos rápido nos daremos cuenta que hemos pasado por la vida y no hemos disfrutado de sus pequeñas cosas, seguramente que cuando salimos a correr no observamos las hojas que se mueven con una suave brisa… caminando sí y probablemente a cada uno de nosotros nos trasmita unas determinadas sensaciones….
Quizá, en algunas ocasiones sin saber el motivo o quizá sí, decidamos mirar atrás, no sólo por nostalgia, si no intentar encontrar las respuestas a las preocupaciones del futuro en el pasado, debido a que es lo único a ciencia cierta que conocemos con seguridad que es así, quizá no buscamos la respuesta, si no las sensaciones de seguridad, de protección que actualmente el presente no nos lo otorga y del futuro no sabemos nada, en otras ocasiones, algunos de nosotros miraremos hacia atras para encontrarnos a nosotros mismos, saber de donde venimos, quienes hemos sido y a donde queremos llegar, encontrarnos en un futuro pero sin olvidar las huellas nuestras que van marcando todo nuestro camino, dándonos cuenta o no, pero ahí están, algunas habrán costado más que otras el hecho de realizarlas y sin saberlo, algunas permanecerán y otras se borrarán porque nosotros mismos lo hagamos, por el viento, las hojas u otra persona que nos proteje para evitar que dejemos un rastro de a donde vamos….
En otras ocasiones, miraremos atrás con ganas como he dicho anteriormente de sentir sensaciones pasadas que nos agradan, nos hacen sentir bien, felices, contentos, en mi caso la infancia, he tenido también malos momentos sí, pero anhelo las sensaciones de ser una niña, de jugar, reir, e ir con mi peluche a todos lados…. cuanta inocencia, ir sin miedo a que te dañen porque todavía no conoces que es aquello, estabas en tu burbuja, en tu mundo de fantasía, de sueños, de sirenas y unicornios, todo irreal, pero al fin y al cabo tu realidad….

Estas ocasiones pueden surgir por uno mismo, es decir, nosotros mismos podemos conseguirlo o a veces, alguien llega compartiendo nuestro camino, nos coge de la mano y nos dice, ¿quieres jugar conmigo?, dando a entender: ¿quieres compartir tu vida conmigo?, a lo que respondes sí sin dudar, porque te ha retrasmitido lo que estás buscando en ese camino, por eso decidiste tiempo atrás caminarlo, debes confiar en tus decisiones, en tus elecciones vitales, sabiendo que tarde o temprano, sin esperarlo, llegara una cosa de tantas aquellas que deseabas encontrar en el camino.

En otras ocasiones, quizá el elemento que te brinda la posibilidad de retomar sensaciones anheladas pasadas no tiene porque ser una persona, un familiar o un amigo, a veces nuestros compañeros de viaje son nuestros familiares y amigos fieles los animales, aquellas criaturas que con a pensar rozar su naríz húmeda en neustra mano arrugada y dañada del camino, nos reviven, nos alentan, nos motivan a seguir hacia adelante, corriendo quizá no habríamos disfrutado de este pequeño instante que nos ha regalado la vida, no es malo pararse en el camino o ir más despacio cuando realmente lo necesitamos, siempre y cuando sea justificado y no perdamos nuestro tren en el pueblo de al lado. 

Por ello, no debemos olvidar que somos adultos, que tenemos obligaciones, sí, tampoco debemos olvidar nuestra faceta niña, porque es en ese instante cuando realmente aprendemos de la vida, quizá por nuestra capacidad de querer explorarlo todo, sin juzgar si nos va a doler o no, ¿por qué?, porque queremos vivir experiencias, ese es el espíritu de la infancia que tanto anhelamos muchos de nosotros, en los que yo me incluyo, anhelo esa valentía plena de querer involucrarme en todo sin miedo, en algunas ocasiones la retomo, pero no con la misma intensidad, por ello sigo mi camino para encontrarla, voy despacio, lenta, sí, porque tengo que estar atenta de donde está escondida…

Y cuando eso ocurra, habré llegado a mi destino, al lugar donde he querido llegar y probablemente, el haber llegado a este y el haber aprendido tanto de mi camino, desearé seguir, buscando otros destinos, siguiendo evolucionando como persona, despacio y aprendiendo de las personas que se crucen en mi camino.

Hasta luego avión del miedo
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